![]() |
Ecos del Congreso |
La Mesa Redonda Plenaria, donde se trataron las conclusiones a las que habían llegado las diferentes mesas, fue moderada por Rebeca Barriga, quien habló de usar la lengua como un elemento de lucha para el cambio. El verdadero Congreso empieza hoy, dijo, con el bagaje obtenido en los últimos cuatro días. Cualquier problema de la lengua es válido. Desde las abstracciones lingüísticas en las que se enfrascan los especialistas hasta los problemas que acarrea el uso de la lengua en las interacciones humanas. Señaló que para hablar del futuro habría que hablar del presente de la lengua. Luego se dirigió a cada uno de los miembros de la mesa y preguntó que de acuerdo con las discusiones cuáles eran los problemas más urgentes y si había soluciones en sí mismas o relacionadas con otros medios.
Jaime Labastida, quien durante estos días coordinó la mesa del libro, antes de contestar se refirió a que había más de 400 millones de hablantes del español, y a que se había asistido a una fiesta de la palabra. Toda conclusión que pudiera sacarse en este momento sería provisional y evanescente. Sin embargo, como primera conclusión dijo que así como la lengua es un elemento vivo, el libro también lo está y seguirá de ese modo por un tiempo largo. ¿De qué manera ? Labastida se contestó señalando que el libro se verá sujeto a variaciones continuas; se ha anunciado la muerte del libro, pero desde la época de la aparición del cine se hacían augurios semejantes. La historia está hecha con palabras, y no se puede confundir la imagen con la realidad, la imagen plástica es reproducción, el hombre es animal de palabras y animal de silencios. El libro se desarrolló aún más gracias al cine, pues los distintos avances llegan a complementarse. El libro sigue vivo porque el hombre es animal simbólico. Desde la aparición de la imprenta se ha democratizado la razón. El carácter de todo hombre se expresa en sus letras. No se debe considerar al libro como mero portador de información, en el libro hay una resonancia, la voz de los muertos. Finalmente concluyó que el libro era un instrumento perdurable y que leer era un acto de voluntad soberano, un acto solitario en el que se establece una relación directa con el autor. Señaló que lectura y escritura exigen de nosotros. Añadió que el libro no es efímero y que la lengua española está viva.
La Academia suele pronunciarse a la distancia, como si se tratase de un espectador ajeno, sentenció Bernardo Díaz Nosty cuando le llegó el turno a la prensa. La Academia no indaga, ausculta ni se pregunta por qué la prensa adopta determinados usos idiomáticos. Los medios basan su eficacia en la adecuación del contenido y mensaje a las demandas del público. Al hablar de los temas que se habían tratado en su mesa durante las sesiones, Díaz Nosty se refirió a la globalidad como uno de los más mencionados. La tecnología impregna la sociedad actual y los medios se ven seriamente afectados. Hay que estar sumamente atentos a una dinámica tan vertiginosa, que ha propiciado una invasión de términos lingüísticos -ingleses principalmente- porque nuestra lengua no es de dominio ni económico ni tecnológico. Aunque señaló también que no hay que preocuparse por el uso de términos extranjeros, pues se trata de una situación transitoria. Finalizó proclamando la lengua como patrimonio inalienable, no sujeto a mercantilismo; la lengua como valor estratégico, nexo para el comercio y para el negocio.
Elsy Manzanares hizo una evaluación final bastante positiva. Mostró su satisfacción porque en su mesa se dobló el número de asistentes programados. La primera conclusión que expresó fue la referida a que la radio debe tener un lenguaje para la paz y la tolerancia. Dijo que su mesa estaba a favor de una radio creativa, una radio para jóvenes, que usara las distintas formas del español. Señaló que la radio es el medio que tiene sobre sí el peso más inmediato de la lengua, tanto por su espontaneidad como por la ausencia de imagen. Puede además influir en otros medios, pues la palabra en la radio es acción. Acabó su intervención proponiendo al español como lenguaje de la paz, ya que es la paz la que rige en todos los países de habla hispana.
Alejandra Lajous cree que el simple hecho de haber realizado el Congreso era ya un éxito, pues había logrado unir a dos entes distintos : los medios de comunicación y las Academias. Las dos partes han aprendido, señaló. Los medios recogen el habla de la calle y la Academia aporta sus conocimientos para que se maneje la lengua de la mejor manera posible. Con respecto a las conclusiones planteó dos preocupaciones y una propuesta. La primera preocupación tuvo que ver con la idea de que la televisión deforma y corrompe el lenguaje, pero en las reuniones de la mesa se demostró, basándose en estudios exhaustivos, que el español de la televisión no difiere de la norma, se usa un español correcto. Sin embargo, existe la necesidad de que se incorporen en la televisión personas especializadas que tengan como misión cuidar el lenguaje que se emite, esto con miras a un interés por lograr una cobertura internacional. La segunda preocupación tuvo que ver con los contenidos que se propalan, pues en virtud del carácter internacional de la televisión los programas se generan en distintas sociedades; también se refirió a lo preocupante de la acción del doblaje, que contrae y limita el lenguaje. Dio como propuesta la necesidad de fortalecer las industrias culturales generadas en español; hay que impulsar nuestros medios de comunicación y debemos reconocer que uno de los principales promotores de la lengua es la televisión.
¿Cuántas veces han matado al idioma ? preguntó al comenzar su intervención Reynaldo Gonzalez. Pues lo mismo ha sucedido con el cine, dijo. En los últimos tiempos, en la medida que se abandonaban las grandes salas, se creaban multicines y se expandía la industria del video se vio más cine que nunca; el paso del tiempo marca pautas, el cine en español ha tenido tropiezos desde sus inicios, siempre ha predominado la imagen obligando a la lengua a contraerse. México en particular, que actualmente vive un resurgimiento en cuanto a la calidad de sus películas, dio lecciones de cómo llevar a la práctica en el cine un idioma realmente expresivo. En la mesa que coordinó no se habló de crisis, señaló. Hubo grandes retos, que eran los mismos que tenía la lengua, por ejemplo la homogeneización de los lenguajes, con los que se busca limar las diferencias culturales: toda cultura está amenazada por la estandarización. El problema en Latinoamérica es que hay poco dinero para hacer cine. Finalmente, expresó que en su mesa se decidió que debía seguirse haciendo cine y cine en español.
![]() |
Correo Electrónico cilesp@correo.sep.gob.mx cilesp@triptico.sep.gob.mx |